Centenaria, Piadosa, Ilustre y Primitiva

Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa.

Parroquia de San Lorenzo. Córdoba.

 

¡HÁGASE!

 

Hoy,

 

 

OREMOS EN HERMANDAD

 

 

 

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Triduo en honor de

NUESTRA SEÑORA DE VILLAVICIOSA

 

 

Centenaria, Piadosa, Secular e Ilustre

Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa

Real Parroquia de San Lorenzo Mártir

 

CÓRDOBA

1997

 

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Índice

Semblanza histórica

Soneto a María Santísima

Triduo:

Oración preparatoria

Oración para el primer día

Oración para el segundo día

Oración para el tercer día

Oración final

 

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BREVE SEMBLANZA

DE LA VIRGEN DE VILLAVICIOSA

Y DE SU PRIMITIVA HERMANDAD.

 

Los orígenes de la Virgen de Villaviciosa parten de la leyenda que sitúa la aparición de la imagen de la Virgen en la villa portuguesa de Vila Viçosa, al parecer, según se puede deducir de los aconteceres ya históricos y documentados, en la segunda mitad del siglo XIV. Es desde esta tierra portuguesa desde donde un humilde vaquero de nombre Hernando, protagonista del controvertido traslado por hurto de la imagen, nos obsequia con la presencia de tan celestial Señora en esta nuestra tierra cordobesa.

Emplazada en la ermita que se construyó en la sierra de las Gamonosas, lugar donde la depositó el citado vaquero y actual pueblo de Villaviciosa de Córdoba, Córdoba capital la hizo suya teniéndola como principal protectora y como la llama que iluminaba la devoción mariana de esta ciudad. Con el patronato compartido entre el Cabildo Catedralicio y el Cabildo Municipal, la imagen de la Virgen que desde antes del 1479 ya contaba con la existencia de nuestra Hermandad, es traída y devuelta en 22 ocasiones desde su santuario serrano a nuestra ciudad y viceversa, pasta que, fruto del ancestral amor y pasión que Córdoba siente por Ella, definitivamente en 1698 es entronizada en nuestra Iglesia Catedral para ya nunca mas volver al pueblo serrano, el cual, tras permanecer 65 años sin la presencia de la imagen de la Virgen, venera desde 1763 una copia de la misma la cual en 1988 fue coronada canónicamente por su Hermandad creada hace ahora diez

Serán los siglos XVI y XVII los más dorados de toda esta semblanza, marcados por la profunda devoción de los cordobeses a la Virgen de Villaviciosa y por la intensa vida cofrade que nuestra Hermandad llevaba, la cual tras fusionarse con la Hermandad de San Juan de Letrán creó un hospital con el nombre de nuestra Virgen en la feligresía de San Lorenzo, a donde traslado su sede canónica y donde tuvo la dicha de obtener todas las gracias e indulgencias del Baptisterio de San Juan de Letrán de Roma por bula del papa Clemente VIII extendida a los cofrades de nuestra Hermandad el 28 de noviembre de 1598.

Más de cinco siglos de amor a Maria encabezados por un nombre: "Hernando", vaquero en tierras portuguesas de donde traslada una imagen aparecida en el pueblo portugués de Vila Viçosa (de ahí la advocación de Villaviciosa) al paraje conocido por las Gamonosas, en nuestra sierra de Córdoba. A raíz de este valiente traslado, fruto del amor del humilde vaquero a Maria, representada en tan pequeña talla de madera por aquellos tiempos ya relegada del corazón de los portugueses, todo fueron sucesivas muestras de devoción a la imagen que Córdoba ya había hecho suya. Con el Cabildo Catedralicio como patrón y la Hermandad como fiel vigía de la casa de la Virgen, la advocación de Villaviciosa llega hasta nuestros días en el lugar donde tuvo lugar la fundación de esta primitiva Hermandad. A pesar de los avatares históricos, y de los años que ha residido en la desaparecida iglesia de San Juan de Letrán, la Hermandad se fundó en nuestra querida parroquia de San Lorenzo, don-de siempre ha tenido su razón de ser y donde hoy sigue teniendo su residencia canónica y por tanto su plan de acción pastoral.

Siendo una de las Hermandades más antiguas de nuestra ciudad y la más antigua de la parroquia, nuestra Hermandad, ha ido evolucionando como con el transcurso del tiempo ha sido necesario hacerlo. Hoy por hoy, entendiendo sensiblemente las exigencias pastorales, la Hermandad ofrece un nuevo concepto un tanto renovado de la misma, por el cual, sin dejar atrás su razón de ser como Hermandad abre su pasado de fe a este presente cargado de incertidumbres.

A pesar de que la advocación de Villaviciosa, gran "Palas de Córdoba" como la llama Madrazo en su historia de Córdoba, ha dejado de ser el centro de la devoción popular en la ciudad que por muchos años la consideró su protectora, hoy nos llega como la advocación que mantiene viva la llama de la tradición secular de Córdoba y de nuestro querido barrio de San Lorenzo.

 

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NUESTRA SEÑORA DE VILLAVICIOSA

Real Parroquia de San Lorenzo. Córdoba.

 

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A MARÍA SANTÍSIMA

DE VILLAVICIOSA

 

SONETO

Santa Madre de Dios Inmaculada,
más pura que del aura el suave ambiente
perla de Nazaret, rosa de Oriente,
eres faro del mundo, Madre amada.

Por tu suma humildad fue avasallada
del dragón infernal la altiva frente,
que así lo dijo Dios a la serpiente
cuando la raza de Eva fue manchada.

Tu cuerpo sin mancilla subió al cielo,
y amorosa interpones tu valía
para que el desgraciado halle consuelo.

Tu llevas a la gloria, Virgen pía,
a los que buenos son aquí en el suelo,
¡llévame a mi también, oh Madre mía!

A. R.

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TRIDUO EN HONOR DE

NTRA. SRA. DE VILLAVICIOSA.

 

ORACIÓN PREPARATORIA

¡Oh santísima Virgen de Villaviciosa, Madre de Dios y Madre nuestra! A Vos acudimos, llenos de confianza y de fervor,

para bendecir vuestro santo nombre, que aprendimos a pronunciar en el regazo de nuestras madres;

para alabar vuestros singulares y altísimos privilegios, que os hacen bendita entre todas las mujeres; y

para daros gracias por los muchos beneficios, que hemos recibido de vuestra poderosa y maternal mano, esperando alcanzar lo que de todo corazón os pedimos en este triduo, si es para mayor gloria de Dios, provecho nuestro y salvación de nuestras almas. Así sea.

(A continuación se rezan cinco “Ave Marías” en reverencia de las cinco letras, con que se compone el dulce nombre de María. Seguidamente se pide la gracia, que se desee obtener y por Ultimo se dice la Oración final).

 

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ORACIÓN PARA EL PRIMER DIA

¡0h misericordiosísima Virgen Maria, Madre y Protectora nuestra! Vos que habéis sido auxilio en todas las necesidades, que llenaron de angustia el corazón de nuestros padres, a quienes favorecisteis con vuestra sagrada imagen de Villaviciosa, no desamparéis ahora a sus hijos, que con tanto fervor os llaman. Oíd los ruegos que os presentamos y rogad a vuestro Santísimo Hijo que nos favorezca en esta vida mortal, librándonos de todos sus peligros y abriéndonos los tesoros de su santa gracia. No nos abandonéis, Señora nuestra, en los caminos difíciles de este mundo, encaminando nuestros pasos por la senda de la bienaventuranza eterna. Así sea.

 

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ORACIÓN PARA EL DIA SEGUNDO

¡Oh benignísima Virgen Maria, Reina y Señora Nuestra! Vos que sois Madre de misericordia en medio de los trabajos y tribulaciones de esta vida, os rogamos que seáis también consuelo y esperanza nuestra en la hora suprema de la muerte. Vos, señora, que con el titulo de Villaviciosa, sellasteis los labios de nuestros padres en su Ultima hora, siendo vuestro nombre alivio de su agonía, os suplicamos, Madre nuestra, que lo mismo que queremos estar a vuestro lado en esta vida, alabando vuestro nombre, así mismo estéis Vos a nuestro lado en la hora de nuestra muerte, amparándonos con el manto de vuestra maternal misericordia. Así sea.

 

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ORACIÓN PARA EL DIA TERCERO

¡Oh amorosísima Virgen Maria, Abogada y Protectora nuestra! Vos que sois Madre de bondad en nuestra vida y Madre de esperanza en nuestra muerte, os suplicamos que vengáis en nuestro auxilio en el día terrible del juicio eterno. Vos, Señora, a quien con el dulce nombre de Villaviciosa os alaban en el Cielo los bienaventurados que en la Tierra con este nombre os invocaron, os suplicamos nos llevéis de vuestra mano al juicio de vuestro Divino Hijo para que oigamos de sus labios palabras de perdón y misericordia. Así sea.

 

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ORACIÓN FINAL

¡Oh soberana Virgen Maria, Madre amorosa y compasiva de los hombres! Vos, Señora, que habéis sido, de generación en generación, consuelo y auxilio de nuestros padres, que con tanto fervor os alabaron, no desamparéis hoy a sus hijos, que con el mismo fervor os veneran. Oíd, Madre nuestra, los ruegos de nuestras almas y haced que consigamos las gracias, que os pedimos, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y bien de nuestras almas. Así sea.

 

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